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06 de outubro de 2010
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La industria naviera levanta anclas con el Promef

Después de un ciclo de 14 años sin construir grandes buques en el Brasil, la industria naviera brasileña vuelve a levantar anclas, impulsada por la exploración de la capa presal y la cadena de productos y servicios para la exploración y explotación de petróleo y gas. El punto culminante de este nuevo ciclo de desarrollo de la construcción naval tuvo lugar el 7 de mayo, con la botadura oficial del primero de una serie de 49 barcos encargados por Transpetro en el marco de la segunda etapa del Programa de Modernización y Expansión de la Flota (Promef). El petrolero João Cândido fue construido en el astillero Atlântico Sul (EAS) en Suape (Pernambuco) y es el primero de 22 buques petroleros encargados al astillero. El 24 de junio, le tocó el turno al petrolero Celso Furtado hacerse al mar. El segundo buque del Promef fue construido en el astillero Mauá y es el primero de los cuatro encargados a este astillero, sito en Ponta D’Areia de la ciudad de Niterói (Rio de Janeiro).

Bautizado en homenaje a João Cândido Felisberto, líder de la Revolta das Chibatas, un movimiento de 1919 de resistencia a los malos tratos y los castigos físicos degradantes impuestos a los marineros, el João Cândido es un buque tipo Suezmax de 274,2 metros de eslora y capacidad para transportar un millón de barriles de petróleo. Por su parte, el Celso Furtado, bautizado en honor del economista de Paraíba que creó la Sudene y sentó las bases del moderno desarrollo del país, es un buque de transporte de productos derivados ligeros del petróleo con una capacidad de 48 300 toneladas de arqueo bruto y 182 metros de eslora.

Dejando la euforia a un lado, la botadura de los primeros buques en el marco del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) del gobierno nacional, puso en tela de juicio la eficiencia tecnológica de la industria naviera brasileña, que una vez, en la década de 1970, fue la segunda más grande del mundo, antes de caer en una crisis profunda y casi desaparecer del mapa. En la construcción de los dos buques se puso en evidencia que es necesario disminuir los costos y el tiempo de producción. Solo a modo de ejemplo, se puede mencionar que el precio del João Cândido fue un 51,6% más alto que el valor promedio previsto de los diez primeros buques del Promef. Según Angelo Bellelis, presidente de EAS, el buque costó 182 millones dólares, mientras el valor estimado era de 120 millones de dólares.

Una de las primeras medidas que el sector debe adoptar para aumentar la eficiencia, es disminuir la cantidad de horas trabajadas en la construcción de los buques. La mano de obra del astillero Atlântico Sul tiene poca experiencia. De los 3700 empleados, la mayoría no tiene antecedentes en este ramo de actividades. Amas de casa, cortadores de caña, camareros y comerciantes fueron capacitados para convertirse en trabajadores de la construcción naval. Bellelis también señala que otro reto era completar la construcción del astillero de forma simultánea a la construcción del barco. A medida que se levantaban los galpones, se empezaban a cortar las primeras planchas de acero para el buque. El reto de construir el buque estuvo a cargo del consorcio liderado por Camargo Correa.

Otra dificultad fue la adquisición de las máquinas para el astillero, en un momento de gran recuperación del mercado mundial de la construcción naval, en el 2008.

Un ejemplo fue la compra de las grúas gigantes que mueven grandes bloques del buque hacia el interior del dique seco: las Goliaths. Las máquinas se encargaron a la empresa china Wuxi, que se declaró en quiebra y no cumplió el contrato. La solución fue contratar a la compañía coreana WIA para entregar las Goliaths, lo que produjo un retraso de ocho meses en el cronograma.

Sin las megagrúas, el astillero tuvo que montar el buque llevando al dique seco bloques de pequeño tamaño, un total de 214 bloques. Se espera que al construir el segundo buque en EAS la cantidad de bloques caiga a 58 y, en el siguiente, a 11, lo que acelerará la construcción. La entrega a Transpetro está prevista para agosto de este año —remolcado por cuatro remolcadores, el buque fue llevado al muelle de terminación de EAS, donde se ejecutará el montaje final, y será sometido a pruebas y ensayos antes de ser entregado al armador—, lo que significa que el tiempo de producción del Joao Cándido ascenderá a casi dos años. A modo de comparación, vale citar que en Corea del Sur el montaje dura ocho meses como máximo. En el bienio 201-2012 se construirán cuatro buques al año. El plan es que el tiempo promedio de construcción de cada uno caiga a 18 meses.

Rio de Janeiro al frente
Se espera que el Promef dé un nuevo impulso al sector, con la modernización de los astilleros y la creación de nuevas unidades de producción. A la fecha, cinco años después del lanzamiento del programa, el Brasil ya cuenta con la cuarta cartera mundial de pedidos de buques tanque. En todo el país, la construcción de los nuevos buques de Transpetro generará alrededor de 200 000 puestos de trabajo, tanto directos como indirectos. Del total proyectado, ya se ha adjudicado la construcción de 46 buques a 38 contratistas y los últimos tres buques del programa están en la etapa final de licitación.

Rio de Janeiro, el centro más grande y con mayor tradición naval del país, se adjudicó la construcción de 16 buques en el marco del Promef, con una inversión estimada en 2200 millones de reales. El programa revivirá esta gran vocación económica del estado, con la creación de al menos 50 000 puestos de trabajo, de los cuales, 10 000 directos y 40 000 indirectos.

La industria naviera ha reforzado su posición en ámbito nacional gracias al Promef, con equilibrio entre la oferta y la demanda, mano de obra calificada y competitividad. Un sondeo del Sindicato Nacional de la Industria de la Construcción y Reparación Naval y Offshore (Sinaval) muestra que Río de Janeiro concentra más del 50 % de la capacidad de producción de Brasil, puede procesar 288 000 toneladas de acero por año.

Más del 40 % de los empleos directos generados en el sector, se encuentran en este estado, que actualmente cuenta con casi 25 000 empleados. La industria naviera brasileña emplea directamente a más de 46 000 personas.

Hay 16 astilleros en actividad en el estado de Río de Janeiro: Eisa, Superpesa, SRD, CBO, Sermetal y Rio Nave, en la ciudad de Río de Janeiro; Enavi-Renave, Mauá, STX, Aliança, São Miguel, UTC, Setal y MacLaren Oil, en Niterói; Cassinu, en São Gonçalo; y BrasFels, en Angra dos Reis. En total hay 13 varaderos y 12 diques secos disponibles para la construcción de buques en un superficie de 1,8 millones de metros cuadrados ocupados por las empresas. Estas cifras aumentarán con la reactivación del antiguo Astillero Ishibrás de la ciudad de Rio de Janeiro.

En el marco de la primera etapa del Programa de Modernización y Expansión de la Flota, los siguientes buques están en construcción, a cargo de las empresas adjudicatarias:

• Astillero Atlântico Sul (Pernambuco): 10 buques Suezmax
Precio global: 1200 millones de dólares.
• Astillero Atlântico Sul (Pernambuco): 5 buques Aframax
Precio global: 693 millones de dólares.
• Astillero Ilha S.A. Eisa (Río de Janeiro): 4 buques Panamax
Precio global: 468 millones de dólares.
• Astillero Mauá (Río de Janeiro): 4 buques tanque p/ productos
Precio global: 277 millones de dólares.
• Tres buques gaseros de 7000 m³ en proceso de licitación

Promef II
La segunda etapa del Programa de Modernización y Expansión de la Flota fue lanzada el 26 de mayo del 2008. Los 23 buques previstos tendrán capacidad para transportar 1,3 millones de toneladas de arqueo bruto y consumirán unas 250 000 toneladas de acero durante el período de construcción.

Se trata de cuatro Suezmax DP, tres Aframax DP, ocho tanques de productos, cinco gaseros (para gas licuado de petróleo o GLP) y tres barcazas (transporte de combustible para otros buques).

Diez buques ya fueron adjudicados, siete de los cuales serán construidos por primera vez en el Brasil, son los buques cisterna de enlace con posicionamiento dinámico de última generación y sistema de carga por proa. Su propósito es transportar el crudo desde las plataformas a las terminales en tierra. Otros tres buques cisternas están diseñados para el transporte de combustible.

El Promef (I y II) es uno de los proyectos más importantes del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), y se espera que genere unos 40 000 puestos de trabajo en todo el país hasta 2015.

Los requisitos impuestos por el Promef son: que los buques se construyan en el Brasil, con la garantía de un índice de nacionalización del 65 % en Promef I y del 70 % en Promef II, y que los astilleros sean competitivos a nivel internacional.

En septiembre del 2009, se realizaron las dos primeras puestas en quilla (cuando el primer bloque se instala, en su posición final, en el dique seco). La primera fue la de un barco tipo Suezmax (para el transporte de crudo), cuya botadura está prevista para marzo del 2010. La segunda fue la de un buque tanque para productos (para el transporte de petróleo y etanol, con una capacidad de 48 000 toneladas de arqueo bruto), que será botado en abril del mismo año.

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